Martes 26 de enero del 2016 | BethelRadio

El segundo lago más grande de Bolivia se convirtió en desierto por el cambio climático



El lago Poopó  desaparece a causa del cambio climático provocando un impacto ecológico, social y político.

 

El lago Poopó era el segundo más grande de Bolivia después del Titicaca, de agua salada y ubicado en un altiplano en el departamento de Oruro. Tenía una extensión de 2.337 kilómetros cuadrados, pero ahora ha quedaron reducido a tres humedales “charcos” dirían habitantes de la zona, de menos de kilómetro cuadrados y escasos 30 centímetros de profundidad.

El dirigente campesino Valerio Rojas describió la situación a la agencia EFE y dijo “tenemos un lago que ha desaparecido, ahora es una pampa, un desierto donde no se puede sembrar nada, ni producir; no hay nada, mucho menos vida”.

Los expertos aseguran que la catástrofe se venía anunciando desde hace años, y tiene un gran impacto ecológico, económico, social y político en el país. Entre otras cosas implica la destrucción de un ecosistema, la pérdida de centenares de especies de fauna y flora, y la desaparición de culturas por el éxodo de las comunidades que subsistían del lago.

Se calcula que unas 200 especies de aves, peces, mamíferos y reptiles junto a una enorme cantidad de plantas han desaparecido con la sequía de este lago.

Carlos Capriles, ornitólogo dijo a la prensa boliviana del diario La Razón que entre las aves que debieron emigrar a causa de la desaparición del Poopó se encuentras tres especies de flamencos en peligro de extinción. Y explicó que “al no existir el Poopó, su hábitat se reduce y aumenta el peligro de desaparecer”. Capriles contó que el largo era el punto de descanso de aves migratorias que se trasladaban de norte a sur y aseguró “hablamos de unas 200 especies que perecieron o se fueron a otras áreas”. Lo mismo sucedió con otras especies que se quedaron sin hábitat tras la sequía. Capriles señala que de todas formas la peor parte cayó sobre los peces ya que éstos no pudieron migrar como los otros animales y murieron en el lugar.

El Ministerio de Medio Ambiente y Agua de Bolivia confirmó la pérdida de especies únicas y comenzará un conteo para conocer la cantidad exacta.

Mientras que los humanos también se vieron afectados con el desastre ambiental, calculan que unas 350 familias tuvieron y tendrán consecuencias a causa de esto.

Fuente: http://www.lr21.com.uy/



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