Lunes 11 de enero del 2016 | BethelRadio

Suecia se aparta de los billetes para darle lugar a las transacciones electrónicas



Los suecos prefieren pagar con tarjetas o apps, mientras los cajeros automáticos ya están siendo desmantelados.

Pocos lugares del mundo avanzan hacia un futuro sin dinero en efectivo con mayor velocidad que Suecia, que se ha vuelto adicta a pagar con tarjeta o apps y un lugar en el que los feligreses pueden pagar el diezmo por mensaje de texto o los puestos de venta callejera de los indigentes aceptan pagos con tecnología móvil.

Según el diario El Mercurio, este país de avanzada tecnológica cuenta con innovaciones que facilitan al máximo los pagos digitales e inclusive muchos de los bancos suecos ya no aceptan ni entregan dinero en efectivo.

Sin embargo, existen asociaciones de consumidores y otras voces críticas que advierten sobre los riesgos para la privacidad y la creciente vulnerabilidad ante un cibercrimen cada vez más sofisticado. El año pasado, la cantidad de fraudes electrónicos se disparó a 140,000, más del doble que hace una década, según el Ministerio de Justicia de Suecia.

Los críticos también señalan que los ancianos y los refugiados, frecuentes usuarios de dinero en efectivo, pueden terminar marginados. Y que los jóvenes que usan la aplicación de su teléfono para comprar de todo o pedir un crédito corren el riesgo de endeudarse.

Actualmente, los billetes y las monedas representan apenas 2% de la economía total de Suecia, frente al 7.7% en Estados Unidos y el 10% en la eurozona. En Suecia, las tarjetas de crédito siguen a la cabeza: cerca de US$ 2,400 millones en transacciones con tarjeta de crédito o débito en 2013, frente a los US$ 213 millones de 15 años antes.

En más de la mitad de las sucursales de los principales bancos del país ya no hay efectivo disponible ni se aceptan depósitos en dinero contante. Dicen haber reducido mucho sus gastos en seguridad, ya que no hay motivos para asaltar las sucursales.

Los cajeros automáticos que expenden billetes, y que son controlados por un consorcio de bancos suecos, están siendo desmantelados en masa, sobre todo en las zonas rurales.

El actual gobierno aprovecha para recolectar más impuestos, ya que las transacciones electrónicas dejan un rastro y la evasión fiscal es más difícil.

Por su parte, el banco central sueco, el Riksbank, asegura que dentro de 20 años seguirá en circulación. Pero cada día son más los consumidores que ya no llevan dinero.

Fuente: Gestión







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