Domingo 24 de enero del 2016 | BethelRadio

Video | Oficial combate la delincuencia en Honduras "armado" con la Palabra de Dios



Cuando el uniformado llega a una escena del crimen, dobla rodillas, alza sus manos hacia el cielo y ora. 

Un subcomisionado de la Policía Nacional de Honduras no realiza ninguna acción para combatir el crimen y la delincuencia, sin antes elevar una plegaria a Dios, junto a sus subalternos, pidiéndole que los aparte del mal y de las tentaciones.

Este oficial es Roger Alberto Maradiaga Borjas (46), jefe de la Unidad Metropolitana Número 3, situada en la colonia La Rosa de Comayagüela, quien incluso les predica el Evangelio a los malvivientes.

Cuando el uniformado llega a una escena del crimen, dobla rodillas, alza sus manos hacia el cielo y comienza a orar, compartiendo la palabra del Señor con los familiares de las víctimas, como ocurrió ayer, en la entrada a la aldea Yaguacire, en el sur de la capital, donde sicarios les quitaron la vida a dos mecánicos. Allí, el subcomisionado hasta lloró por la muerte de estas personas.

Este oficial causó revuelo desde el pasado 12 de octubre, cuando LA TRIBUNA publicó un video donde se veía al oficial disolviendo una manifestación, a pura oración. Los protestantes eran varios exempleados de Diario Tiempo, del Banco Continental y de Alimentos Continental, quienes exigían sus prestaciones laborales.

En esa oportunidad, en vez de desalojarlos a toletazos y con bombas lacrimógenas, Maradiaga Borjas comenzó a predicarles las sagradas escrituras a los enardecidos manifestantes que habían bloqueado la calle principal que pasa al frente del edificio del Banco Continental, en la colonia Miramontes. Minutos después, varios de los protestantes que exigían sus derechos, comenzaron a decir: “¡Amén!”, durante la lectura de algunos pasajes bíblicos que leía el oficial.

JEFE DE LA UMEP 3

El jefe de la Unidad Metropolitana Número 3 es el responsable de dar seguridad en un área de 200 kilómetros cuadrados de Comayagüela. Allí operan los distritos policiales 1, 2, 3 y 4, ubicados en las colonias Alemán, Las Brisas, Flor del Campo y el Loarque.

Atónitos se quedaron los ocupantes de este bus cuando el oficial ingresó a la unidad que provenía de Choluteca y comenzó a predicarles.

El distrito policial está en la colonia La Rosa, calculándose que velan por la seguridad de unos 600 mil capitalinos, y de una población flotante de 20 mil personas.

“Romanos 13:1 dice que somos autoridades de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas; por ello hemos reconocido a Cristo Jesús, como nuestro salvador, porque es un deber de toda autoridad, sino lo ha hecho es porque todavía anda en pecado”, advirtió Maradiaga Borjas.

Añadió que Dios demanda que como autoridad, le deben servir a la sociedad con mucho amor, integridad, honestidad, rectitud, siempre decir la verdad, no ser falsos testigos durante un juicio y meter presos a los delincuentes sin excepción, entre otros principios.

DAR EL EJEMPLO

“Como jefe, yo les digo a mis subalternos que cuando ellos me vean cometiendo delitos o faltas, como agarrando dinero, recibiendo sobornos, traficando o matando personas; entonces ustedes empiecen a hacer lo mismo, pero mientras yo no lo haga, ellos tampoco deben hacerlo”.

“Por eso les digo que si yo descubro que alguno de ellos anda “pando”, nadie los va a salvar de ir a la cárcel, porque yo seré el primero en aplicarles la ley, porque hay que predicar con el ejemplo”.

“El policía que tiene dos amantes, al que le gusta embriagarse, el que recibe sobornos, se confabula con los delincuentes, este anda muy mal”.

MI OBLIGACIÓN

“Mi obligación es con Dios y la sociedad, cumpliendo con darle seguridad a la ciudadanía, capturando y mandando a la cárcel a bandas delincuenciales, extorsionadores, traficantes, asesinos y asaltantes, entre otros, y si hay oportunidad, les predico”.

El oficial apuntó que muchas veces ellos se convierten en delincuentes porque nadie les ha hablado de la palabra de Dios, “y en varias ocasiones, cuando oro por ellos, algunos han caído de rodillas… ¡Eso es algo maravilloso!…”.

En 1988, Maradiaga Borjas se alistó para ingresar a la Academia de Aviación, pero por problemas en su vista no pasó el examen físico, porque para ser piloto se necesita tener “ojo de águila”.

Al truncársele sus sueños de ser piloto, un amigo de su padre le recomendó que lo inscribiera en la Academia Nacional de Policía, en ese entonces Escuela Nacional de Policía, donde logró graduarse como oficial. En 1998 se hizo cristiano.

“Esto no es nuevo, lo que pasa es que no era tan visible porque no había llegado al grado que ostento ahora”, señaló.

El oficial es originario de Danlí, El Paraíso; está casado y es padre de cinco hijos. Todos los días le pide a Dios que sus vástagos también sean policías, “porque esta es una carrera noble y desde donde uno puede servir a la sociedad”. (EB)

Fuente: http://www.latribuna.hn/







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